¿Cómo hacer para dormir bien, profundo y entregarse a los brazos de morfeo sin preocupaciones y en calma? Es la pregunta que se hace el 26,3% de los chilenos que padecen de insomnio.

Según el neurólogo y director médico de Clínica Somno, Pablo Guzmán, el principal problema a la hora de dormir es el desorden que se puede arrastrar desde la infancia con hábitos alterados de las horas de sueño o modificaciones provocadas por horarios de estudio o trabajos que producen estrés.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de los adultos necesita entre 7 y 8 horas de sueño, mientras que los recién nacidos duermen entre 16 y 18 horas al día, y los niños y adolescentes en edad escolar necesitan dormir, por lo menos, 10 horas todas las noches.

Hierbas, posturas corporales, música y aceites fomentan el sueño y prometen hacer de la noche el momento que recargamos energías para el día que se avecina.

Comencemos. Hay que relajarse antes de acostarse. "La meditación, el yoga, el reiki, por ejemplo, son prácticas ideales si se realizan al menos 30 minutos antes de irse a la cama, ya que preparan el cuerpo y apagan el cerebro", dice el director médico de Clínica Somno.

Hay que tomarse su tiempo para relajarse. Una actividad como escuchar música puede formar parte del ritual a la hora de dormir. Un recomendado es escuchar sonidos binaurales, que son frecuencias de onda cerebrales que se combinan con música de fondo para llevar a la persona a un estado meditativo o incluso a un estado de relajación profunda.

El buen dormir es un estado en donde la conciencia se ausenta y reposa de los movimientos que la caracterizan. la práctica del yoga, sus asanas (posturas) y pranayama (ampliación de la capacidad respiratoria) contribuyan en su globalidad al sueño profundo, ya que mantienen la salud del sistema nervioso. Si nos centramos en algunas posturas, las que mejor regulan el sueño son las inversiones de la cabeza: Salamba Sirsasana (parado en la cabeza), Salamba Sarvangasana (parado en los hombros) y Halasana (el arado). Estas tres posturas, combinadas en ese orden, 30 minutos antes de dormir, contribuyen a relajar el cuerpo y predisponerlo a buen sueño.

Para quienes no sean practicantes regulares de yoga existen posturas muy sencillas que ayudan a adquirir un estado que induce el sueño. Se recomienda pararse frente a una silla e inclinarse hacia delante apoyando la cabeza sobre los brazos cruzados en el respaldo o asiento (según la capacidad) y estar ahí por uno a dos minutos. Luego sentarse sobre un cojín, con las piernas cruzadas como indio e inclinarse apoyando la frente sobre la silla. Pasado un minuto, cambiar de cruce y repetir. Finalmente, tenderse de espalda sobre el suelo y estirar las piernas sobre un muro durante cinco minutos. Hacer esto ralentiza la respiración e induce a un estado de descanso mental que favorece la llegada del sueño.

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